RegTech, SupTech y LegalTech: ¿existen realmente diferencias?

Parecen ser cada vez más las ocasiones en las que uno comienza a perderse entre tanta terminología y acaba por confundir conceptos que, realmente, son más sencillos de lo que aparentan inicialmente.

No será ni la primera vez, ni, desde luego, la última que nos paramos a explicar las diferencias entre una RegTech y una SupTech, o incluso entre las anteriores y una LegalTech. Por eso hoy publicamos este post y resumimos, a grandes rasgos, qué es una RegTech y qué la diferencia de una SupTech o de una LegalTech.

El acrónimo anglosajón RegTech hace referencia a la unión de las palabras Regulatory Technology, que implica la utilización de la tecnología para el cumplimiento de la regulación. Por tanto, una empresa RegTech es aquella que, sobre la base de una aplicación tecnológica, desarrolla su modelo de negocio, dirigido a crear soluciones cuya finalidad sea mejorar el cumplimiento normativo de cualquier entidad. Mientras que, por otro lado, una LegalTech utiliza la tecnología para facilitar la prestación o el acceso a ciertos servicios legales. Y pensaréis: ¿no es exactamente lo mismo? La respuesta es no.

Una empresa RegTech es aquella que, sobre la base de una aplicación tecnológica, desarrolla su modelo de negocio, dirigido a crear soluciones cuya finalidad sea mejorar el cumplimiento normativo de cualquier entidad

Por cumplimiento normativo se ha de entender la adecuación de la actividad que se desarrolla -pongamos cualquier tipo de servicio financiero- a los requisitos que impone la normativa que resulte aplicable a ese ámbito. Por ejemplo, si somos una entidad financiera que opera con los datos de multitud de clientes personas físicas, tendremos que tratarlos y almacenarlos de manera que cumplamos con lo que dispone el ya archiconocido Reglamento General de Protección de Datos.

Desde 2008, la inversión en cumplimiento normativo se ha incrementado considerablemente debido al endurecimiento de los controles regulatorios sobre diversos aspectos de los prestadores de servicios financieros, acentuados tras la última crisis que vivió el sector. El paradigma ha cambiado por completo, pues son tantas y tan cambiantes las regulaciones y fuentes normativas que inciden sobre el sector financiero que implica que las empresas se hallen en una posición de adaptación continua. Directivas y reglamentos europeos tales como GDPR, PSD2, MiFID II, AML, o eIDAS, han supuesto un gran incremento de la cantidad requisitos regulatorios a los que se han tenido que rendir cuentas a través de una gran diversidad de procesos de compliance.

Normalmente, estos procesos han pecado de una gestión extremadamente manual, lo que los hacía poco fiables, lentos, y, sobre todo, muy costosos. Todo esto cambia con el boom del RegTech en 2015, que lanza una multitud de iniciativas al mercado, destinadas principalmente a agilizar los procesos de cumplimiento regulatorio de las entidades del sector financiero con el desarrollo de diversas soluciones as-a-service. Servicios de software de compliance, herramientas de big data o machine learning para la gestión de todo tipo de riesgos o fraude, las nuevas formas de onboarding digital de clientes que cumplen con los protocolos KYC, o el enfoque de algunas de estas startups hacia el refuerzo de la ciberseguridad son solo algunos ejemplos de las infinitas aplicaciones que se pueden englobar dentro de este sector. Sin duda, muchas de estas soluciones están teniendo una gran tracción entre las entidades financieras, de lo que se desprende que el modelo de negocio de las RegTech sea típicamente B2B.

Del RegTech se han reinventado algunos modelos de negocio que han centrado su atención en el otro lado de la balanza del cumplimiento normativo, es decir, en la actividad supervisora. Por ello, SupTech nace haciendo referencia a la tecnología innovadora aplicada en diseñar soluciones que faciliten las labores del supervisor financiero, y con el fin de incrementar la eficiencia en procesos de reporting o en la monitorización de riesgos o del grado de cumplimiento de las entidades financieras bajo supervisión. Estas soluciones extienden la fuerte digitalización del sector financiero a todos sus ámbitos, pues no se debe olvidar que la supervisión no deja de ser un elemento clave en el desempeño de cualquier actividad relativa a la prestación de servicios financieros.

Habiendo dejado claro que las RegTech centran su modelo de negocio en hacer más rápidos y sencillos los procesos de cumplimiento de cualesquiera requisitos normativos tenga que hacer frente la entidad, y que las SupTech son aquellas encaminadas a hacer más eficiente la tarea del supervisor financiero, es tiempo de recapitular y pasar a explicar qué se ha de entender por LegalTech.

 

Las LegalTech utilizan la tecnología para facilitar la prestación o el acceso a ciertos servicios legales

 

Lo cierto es que, si bien la prestación de servicios legales se ha entendido tradicionalmente como el abogado que defiende a su cliente en un pleito, el concepto es mucho más amplio, pues comprende desde la mejora en el acceso a la defensa letrada a través de los marketplaces jurídicos, hasta la formulación de consultas legales en línea, la generación automática de documentos legales, o la creación de servicios de certificación de evidencias digitales, entre otras muchas aplicaciones. De hecho, son tantas las posibles aplicaciones del LegalTech, que se ha desarrollado tanto soluciones B2C como las anteriores, como otras B2B para despachos o bufetes como son los softwares de gestión, que ayudan a automatizar las tareas más rutinarias que se dan en el día a día de estas firmas.

Vista la diferencia entre ellas surge la eterna pregunta: ¿significa que son incompatibles? Definitivamente, no.

Una empresa necesita tanto de servicios legales, como pueden ser la redacción automatizada de todos los contratos por lo que establecen sus relaciones jurídicas o mercantiles, o la certificación o notificación electrónica, o incluso de la firma electrónica que formalice las relaciones anteriormente mencionadas en una contratación remota o electrónica; así como también va a necesitar de soluciones que agilicen sus procesos de adecuación los requisitos regulatorios y de rendición de cuentas a las autoridades competentes. Autoridades que por su parte se verán altamente beneficiadas en el desarrollo de sus procesos y labores de inspección o supervisión, y contribuirán así a un mercado financiero más ágil, si se lanzan a adoptar soluciones disruptivas en su día a día.

Por lo que, aunque todas ellas se centran en aplicar la tecnología al sector legal o regulatorio, lo hacen incidiendo sobre distintos ámbitos, que, por supuesto, no han de ser vistas como excluyentes, sino como complementarias.